JUAN AGUIRRE (AMARAL): “Siempre nos ha parecido perfecto que haya una marca tan potente como Ribera del Duero asociada a un festival de música”.

Una entrevista de Rebeca Ruano

 

         Fueron las grandes estrellas en el Festival Sonomara Ribera el pasado verano y se convirtieron, hace ya años, en el dúo musical español de referencia. Todo lo que tocan Eva Amaral y Juan Aguirre se transforma en oro y discos como “Estrella de mar”, “Pájaros en la cabeza” o “Gato negro-dragón rojo” forman parte de la historia de la música popular española de estos últimos años. Aprovechando su visita a la Ribera del Duero, charlamos con la parte masculina de la pareja para hablar de sus inicios, de sus sueños, de la música y del vino, de la vida en suma.

       - Juan, en tus inicios ya parecía que estabas predestinado a triunfar en la música: a los doce años no a todo el mundo su abuela nos regala una guitarra eléctrica. Quería saber cómo recuerdas aquellos años de juventud escuchando a los Rolling Stones y tocando la guitarra tan joven…

Yo escuchaba todo lo que caía en mis manos, lo que tenían mis primos mayores, lo que sonaba en casa de mis padres y también en la de los vecinos. La música conseguía que me quedara callado, concentrado, cuando era apenas un niño. Cuando luego empecé a escuchar música hecha con guitarras eléctricas, porque me gustaba la energía, no sabía cómo se hacía eso. Empecé a dar la lata y, para que me callara me compraron una guitarra eléctrica barata. Es decir, directamente, no pasé por guitarras clásicas como otros amigos míos o mis primos. No te sabría explicar que pasaba, pero con la guitarra me quedaba ahí absorto, tocando horas y horas, intentando sacar lo que escuchaba, siempre de una manera bastante autodidacta. Tampoco yo consideraba que estuviera predestinado para nada, simplemente lo hacía por placer. No hay ningún plan preconcebido. A esa edad no sabes lo que quieres hacer. No te imaginas que vas a tocar en un festival grande, como Sonorama, ni que vas a grabar discos o viajar por el mundo. Creo que ese deseo apareció más tarde cuando ya habíamos crecido y Eva y yo ya estábamos tocando en Zaragoza.

  • Sin embargo, estudiaste Arqueología; está claro que ver la vida pasar no te gustaba. El arqueólogo también indaga: igual que el músico indaga en emociones y sentimientos, el arqueólogo indaga en nuestras raíces. Eres un hombre de acción más que de quedarte quieto…

Lo que más me gustaba era viajar y, en realidad, era un chaval bastante curioso, al que le gustaba todo lo relacionado con conocer cosas diferentes. Pero todo lo iba haciendo de una manera un poco inconsciente.

  • Tus primeros años en la música fueron los del grupo “Días de Vino y Rosas”, un nombre muy evocador para un grupo de música. Aquellos tiempos, ¿eran de vino y rosas realmente?  

Era la adolescencia, una época de aprendizaje, de aprender a tocar, de juntarte en un local de las afueras de Zaragoza con tus amigos, casi todas las tardes, después de ir a clase. No para hacer ruido sino para darle forma al ruido. El nombre del grupo surgió de la película de Blake Edwards, que acabábamos de ver en la tele. Era una época divertida en la que ibas aprendiendo muy rápido.

  • Después llegó el encuentro con Eva, la formación de Amaral y el éxito arrollador, hasta convertirse en un grupo de referencia en el panorama musical. Todo parece muy fácil, pero me imagino que no lo fue tanto…

No había ninguna intención de que el grupo se hiciera muy grande. Simplemente cuando Eva y yo nos conocimos empezamos a tocar versiones porque a los dos nos gustaba la misma música, íbamos a los conciertos que venían a nuestra ciudad y que podíamos y nos quedábamos allí los dos bastante fascinados. No había ninguna intención ni ningún plan premeditado de hacer un grupo ni que se hiciera muy conocido ni nada. Pero había algo en la música que nos atraía de forma casi sin nosotros saberlo. Y la verdad es que los dos nos entendimos muy bien desde el principio y siempre. Esa fue la base del grupo porque, casi sin hablar, sabemos lo que pensamos uno y otro.

  • La conexión, ese maridaje tan bueno entre vuestras dos personalidades… La verdad, Juan, es que en el Consejo Regulador somos fans de su música. Me imagino que os lo dirán en muchos sitios. Hemos intentado definirles y sabemos que los críticos se empeñan en encasillarles en un estilo, pero Amaral no deja de sorprender. ¿Cómo podrías definir Amaral, cuando habéis tocado todos los palos, habéis sorprendido siempre, no habéis dejado de renovaros…?

Creo que tocamos la música que nos sale sin pensarlo demasiado y de una forma bastante impulsiva, apagando un poco la parte racional. Lo que nos caracteriza es que tocamos con bastante energía. Pueden ser  canciones más fuertes, otras más tranquilas pero creo que todo lo que tocamos, lo tocamos con energía y luego somos un grupo bastante abierto, porque nos gusta la música en sí misma. Nos pueden gustar músicas que son bastante distintas. Tanto a Eva como a mí nos gusta una canción cuando nos suena real, cuando nos suena verdadera. Siempre ponemos de ejemplo el cine, porque somos muy aficionados al mundo visual y como cuando tú ves una película y te parece tan real que te olvidas de lo que es, te metes dentro de la historia y formas parte de ella. Para nosotros una canción sirve cuando es real, cuando responde a un sentimiento.

  • Habéis sido teloneros del enorme y grandísimo Bob Dylan, habéis llegado al máximo, habéis hecho de todo, ¿qué os queda por hacer ahora?

Estamos aprendiendo todavía. En realidad, hemos grabado solo seis discos, porque  empezamos a tocar muy jóvenes. Además, no somos un grupo que mire demasiado a lo que ya hemos hecho, siempre estamos pensando en el próximo disco. De hecho, la razón de esta gira es que queríamos estar componiendo canciones nuevas para el disco siguiente y, por primera vez,   queríamos tener la experiencia de tocarlas en directo, algunas de ellas antes de que se hubieran grabado. Tanto Eva como yo somos bastante curiosos y nos gusta probar las cosas que no hemos hecho. En eso estamos. Lo que hemos hecho en el pasado, hecho está, lo hemos pasado muy bien, pero tampoco es que estemos siempre recordándolo. Nos interesa lo que está por venir.

  • La que habéis liado con el último video, yo no te voy a preguntar directamente por nada, pero sí que muchos españoles nos hemos visto reflejados, como que estuviérais hablando por todos nosotros de alguna manera, porque está claro que no es la mejor época de nuestras vidas. Eva y tú sois dos artistas comprometidos y nos preguntamos ¿qué podemos esperar de ese nuevo trabajo que sale a la venta? ¿Va a ser un trabajo reivindicativo?

- Es que nosotros no hacemos diferencias entre unas canciones de tipo social y otras que no lo sean. Como decía, las canciones tienen que responder a sentimientos verdaderos. Las haces caminando por la calle,  en un tren o en un aeropuerto y pueden hablar de cualquier sentimiento humano: amor, amistad, cuando algo no te gusta, cuando algo te gusta. Puede ser lo que está viviendo un amigo tuyo o alguien que te rodea, cualquier cosa, incluso la más surrealista. En el caso de Ratoneras fue un sentimiento de hastío al ver la realidad que nos rodeaba. Pero no es una canción que haya surgido de una forma tan distinta como ha surgido El Universo sobre Mí. Y, de hecho, creo que es un sentimiento de negatividad que necesitábamos sacar para poder hacer otro tipo de canciones. Es algo que nos quemaba dentro, lo sacamos, y una vez que lo has sacado, pues ya puedes escribir otro tipo de cosas. En el disco va haber todo tipo de cosas que se nos ocurran y que nos pasen por la cabeza. Nosotros nunca nos planteamos si va a ser un disco más reivindicativo o más introspectivo, probablemente ahora sea el reflejo, la fotografía de lo que los dos sentiremos en todo este tiempo que estamos componiendo. Nadie tiene unos sentimientos aislados. Todas las canciones no son más que trocitos de lo que uno ve y siente.

  • Hablemos de placeres culinarios, sobre todo porque tú, crecido  en Zaragoza, eres de San Sebastián. Además, Zaragoza es una tierra de muy buena gastronomía y muy buenos vinos. No sé si tienes recuerdos infantiles asociados a la música y el vino que puedas compartir con nosotros…

Yo recuerdo las celebraciones familiares en el pueblo de mis padres y también en Zaragoza, lugares en donde el vino es algo común. En el pueblo de mis padres había bodegas, incluso cuando bajabas con tus primos por ahí y pasabas por las bodegas que estaban a la salida del pueblo, había un olor característico. No te estoy descubriendo nada nuevo, porque sois una tierra de vino. Pero yo creo que, en cada lugar, todos hemos vivido algo parecido. El vino, como otras cosas, forma parte de nuestro paisaje.

  • Había algún plato que te gustara más que otro, la típica receta favorita que cada uno tiene en su juventud, que está deseando que aparezca en la mesa, aunque solo sea el domingo…

Creo que me gustaba todo. Quizá me pudieran gustar las cosas más exóticas, o más raras. Por ejemplo, los turrones que hacía mi tía, porque no eran habituales en mi casa. En Navidad con mis primos eran todo un acontecimiento.

  • ¿Cómo os alimentáis en las giras? ¿Coméis bien? O a matacaballo, bocadillo por aquí, bocadillo por allá…

No, al menos nos da tiempo a parar en algún sitio. Paramos todo el equipo porque viajamos mucha gente y es bueno disponer de un rato para comer tranquilos. Lo peor suelen ser las comidas en aeropuertos pero, en general, vivimos en un país en el que no tiene nada que ver con el mundo anglosajón donde a veces la comida no es tan cultural. El momento de la comida en España da para mucho más, por ejemplo, para estar toda la banda alrededor de una mesa y de un café.